
Todo empieza cuando un cuarteto de vacacionistas en un barco choca contra una roca, lo que obliga a dos de ellos a ir a la costa más cercana a pedir ayuda. Esto solamente desatará un encuentro con lo desconocido, que llevará a cada uno a sus límites, con tal de buscar un modo de sobrevivir en esa tierra de monstruos extraños.
El pueblo donde fue filmada la película realmente contribuye con sus escenarios a crear una atmósfera lúgubre, al igual que sus peculiares habitantes (quienes ofrecen una buena mímica en sus interpretaciones) y sus grotescos parecidos con seres marítimos. El ritmo de la narración al inicio es muy bueno y mantiene al espectador interesado y atento a lo que sucede, pero pasada la mitad, el crescendo se estanca levemente. El punto débil de Dagon, que tal vez no agrade a muchos, es el final, que tiene tintes poéticos y es un poco anticlimático.
Hay un guiño muy claro a Reanimator, pues el protagonista se parece físicamente a Herbert West y cuenta con una camisa que dice Miskatonic, el pueblo donde Reanimator se desarrolla.
Two possibilities